Lo más efectivo es iniciar con el objetivo, conocer desde el principio que es lo que queremos hacer, ser y lograr; sin embargo, este proceso no es sencillo, requiere tiempo, paciencia y mucha práctica.

Los objetivos suelen no ser claros porque estamos sumidos en nosotros mismos, cómo no podemos estarlo, vivimos condenados a nuestro pensamiento diario, encerrados en un soliloquio exagerado y esta máquina suele tener su propia voluntad, su propio objetivo, la supervivencia.

La naturaleza nos invita a dejar las cosas tal y como están, a vivir sin riesgo, a trabajar para conseguir alimento, a reproducirnos y estar tranquilos.

Nuestros deseos, nuestra hambre propia del humano acumulativo que hemos creado es a trabajar, progresar, sembrar y cosechar más de lo que podemos tragar, siempre deseamos más.

Toda esta complejidad es lo que hace que sea tan difícil para nosotros al comunicarnos ser objetivos, asertivos, somos sujetos y nuestro reino es lo subjetivo.

Muchas veces solo conocemos que es lo que queremos hasta estarlo haciendo, solo practicando y a veces platicando, discutiendo con otros, podemos ver claramente lo que queremos.

Si quieres que te ayude a clarificar qué es lo que quieres, hacer, y a crear una estrategia para conseguirlo puedes seguirme leyendo, tomar uno de mis cursos o hablar conmigo.

La acción es lo único que te ayudará a conseguir tu objetivo.