Todo inicia en una semilla, que viene de una similar a ella misma, de ella brota una nueva forma, un pistilo que al paso de los años se convertirá en un tallo, en una unidad nueva que es similar a la original, nunca idéntica.
De ese tallo empezará a dividirse en dos, tres o cuatro brazos o subtramas un poco más delgadas que estarán directamente conectadas a trama original.
Cada uno de estos brazos se bifurcará a su vez en ramas menores y así la sucesión por millones, así sucede con las genealogías, con la naturaleza, con los dioses y la ciencia.
Hay grandes ramas, subtramas y decenas de categorías que con el tiempo se irán metamorfoseando de forma imperceptible hasta ser diferentes, a veces más duras y resistentes, otras más frágiles y delgadas.
Todas son parte de lo mismo, del crecimiento infinito, nosotros también vivimos con esta necesidad de contrarrestar la gravedad, de ir hacia el cielo y alcanzar lo que queremos.
Si quieres que te ayude a ir por ello, establezcamos contacto, echemos un tallo, creemos un árbol, una rama, una subtrama o aún mejor una nueva categoría.