La creación viene de la intuición, del análisis, de la razón, de la pasión, del inconsciente o lo mismo lo que uno siente.
El análisis nos lleva a la obtención de datos y el juicio, el cerebro que tiene que justificar todo en este principio es el mismo que utiliza el método científico.
Del otro lado, el irrazonado intuye, tiene corazonadas, su inconsciente lleno de energías insospechadas, saca conclusiones mágicas y lo lleva hacia una inclinación determinada.
El analítico a veces se basa en la historia, en el mercado, en las voces, en los datos, compone con todas ellas sus hipótesis y luego busca comprobaciones.
El creativo se deja llevar por su palpitar y hace un poco de lo mismo, revisa libros, va al mercado, se pone a estudiar aquello que le puede interesar, siente el flow y se deja ir en él.
Los dos pueden llegar al mismo concepto, los antiguos crearon a los espíritus de la naturaleza para explicar la conexión que hay entre todas las especies de la tierra.
La ciencia analizó una por una cada planta y veinte siglos después encontró y demostró que existe una World Wood web o una interconexión de líneas de hongos, sustancias, información entre ellas.
Todos sentimos la gravedad, pero alguien se puso a hacer sus reglas, Buda intuyo y demostró la ley del karma en la vida y siglos después alguien lo hizo en la física.
Las dos vías tienen la misma meta, la resolución de nuestros problemas, el alivio del dolor, el gozo de la pasión, de la razón.
El método para crear con ambas es el mismo, constancia, amor y práctica.